El primer vestigio del pasado de la villa de Alfajarín
podemos verlo en lo alto del monte: las ruinas de un castillo
musulmán del siglo IX del que hoy sólo
queda la torre del homenaje.
La Iglesia de San Miguel Arcángel fue construida
en el siglo XV. Fue remodelada tras los daños sufridos
en 1808. Es el modelo más antiguo de las denominadas
torres mixtas, difundido con gran éxito por Aragón
durante el siglo XVI. Tiene planta cuadrada en el cuerpo
inferior y octogonal en los superiores con unas torrecillas
en las esquinas separando ambos cuerpos.
Tiene
una nave cubierta con bóveda de lunetos, capillas entre
los contrafuertes y torre mudéjar con dos cuerpos,
obrada en 1486 por Mahoma de Monferriz; conserva un retablo
dedicado a la Virgen de Monserrat, de Martín de Schongauer.
La decoración de la torre destaca por sus paños
de ladrillo con un gran desarrollo de series entrecruzadas.
Según noticias documentales, el cuerpo de campanas,
que se encontraba hundido, fue reedificado por los maestros
Audalla de Brea y Mahoma Monferriz en el año 1486,
siendo por tanto ellos, los artífices de esta original
solución arquitectónica que aplica la planta
octogonal a la torre. Torres tan magníficas como
las de Utebo y Ricla siguieron este mismo esquema, resultado
del azar constructivo.
En
el núcleo del municipio encontramos La Portaza,
claro vestigio árabe, y que fue en su momento la entrada
a la localidad.
Dos ermitas aparecen en el término:
la de la Virgen de la Peña, que como testimonio
de cristianismo fue edificada junto al castillo musulmán
y alberga una imagen gótica del siglo XIII; y la
de la Virgen de la Cueva, hoy en ruinas, sita en
la vega.
La
calle Mayor concentra los edificios más antiguos del
pueblo, como son la Iglesia, la Casa Consistorial y
algunas viviendas particulares de estilo aragonés del
siglo XVII.
La
Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción
es de estilo barroco sobre mudéjar, merced a la remodelación
que en el siglo XVII se superpuso a lo construido en el siglo
anterior. Como tantas parroquias zaragozanas, quedó
completamente transformada en sucesivas ampliaciones. Del
edificio original se conserva la nave central, cuya fábrica
primitiva puede datarse en el siglo XIV. La primitiva iglesia
mudéjar era de nave única con ábside
poligonal de cinco lados. El aspecto actual de tres naves
es fruto de la reforma barroca posterior.
Persiste
la majestuosa torre, con aire de alminar musulmán.
Tiene dos cuerpos del siglo XV, el segundo decorado con un
gran paño de rombos, y un tercero tal vez construido
en 1512 por el maestro Abdalá Musaire. Las tres naves
albergan elementos procedentes de la Cartuja Baja, entre los
cuales descuella un Cristo yacente policromado del siglo XVI.
Desde el punto de vista estructural (superposición
de volúmenes de sus tres cuerpos que decrecen en anchura),
esta torre encierra gran interés arquitectónico,
y sirvió de modelo para edificaciones más tardías,
como la torre de Alcubierre (Huesca). En fechas recientes
se ha restaurado junto con un palacio del siglo XVI, desde
el que se accede por una galería a la iglesia de la
Asunción.
Otro edificio de carácter religioso y destacable por
su belleza es la Ermita.
NUEZ DE EBRO
Su
monumento más destacado es la Iglesia Parroquial
de San Martín, que forma parte del conjunto arquitectónico
del Antiguo Convento de los Franciscanos. Es una obra mudéjar
del siglo XVI con algunos detalles góticos, un ábside
poligonal, y una torre almenada de dos cuerpos. Cuenta con
una única nave con capillas laterales entre los contrafuertes
y se cubre con bóveda de crucería estrellada.
La entrada se hace por un arco de medio punto y sobre ella
va una logia de vanos adintelados.
Junto
a ella se alza una casa-palacio de la misma época;
presenta logia de vanos conopiales alternando con otros adintelados
y el acceso se hace bajo un arco escarzado.
OSERA DE EBRO
En
el casco urbano destaca la calle de Santa Engracia, que conduce
hasta la amplia y rectangular plaza de España. Todavía
se conservan los restos del castillo-palacio de los marqueses
de Osera, del que únicamente quedan los cimientos
del edificio y una torre de mampostería.
La
Iglesia de Santa Engracia fue construida hacia 1575. Es
una obra mudéjar, con una nave y torre octogonal con
pilastras en las aristas y decoradas con franjas horizontales
de ladrillo. El exterior presenta una galería de arcos
corridos y en la portada, tres hornacinas con escultura en
el tímpano y puerta con veneras. Fue muy afectada durante
la guerra civil.
PASTRIZ
Conserva
varios monumentos artísticos de importancia, como la casa-palacio
del Barón de Guiarreal, que tiene incoado expediente
de declaración de Monumento Nacional. Anteriormente perteneció
a la familia de D. Juan de Lanuza, Justicia de Aragón,
en el siglo XVI. Sus muros están siempre cubiertos de hiedra,
que trepa hasta el torreón almenado. La actual configuración
es del siglo XVIII, de tres plantas en sillería y ladrillo,
con disposición en "L". Presenta en fachada vanos
enmarcados por pilastras adosadas con capiteles corintios y friso
decorado con rosetas. Dispone de un torreón con almenas,
de planta cuadrada, y en el jardín, de estilo francés,
una glorieta con columnas góticas del siglo XVI. También
existe otra casa-palacio, más modesta, igualmente obra
del siglo XVIII. Es de tres plantas, con galería de vanos
adintelados, patio interior con doble arcada y puerta enmarcada
por pilastras toscanas.
Su
iglesia parroquial, dedicada a San Pedro, es
una obra mudéjar del siglo XVI, con una nave cubierta
con bóveda de crucería de arcos diagonales y
bóveda de lunetos, capillas entre los contrafuertes
y cabecera poligonal. Su torre, de estilo Mudéjar,
fue construida por el arquitecto Juan de Sariñena.
Es de planta cuadrada con labor mudéjar de esquinillas
y puntas de diamante, y se remata con un chapitel bulboso
del siglo XVIII. La obra comenzó en 1.514 y terminó
en 1.551, ha sido declarada Patrimonio Mundial, junto con
el resto de la Arquitectura Mudéjar de Aragón,
por el Comité de Patrimonio Mundial, el 14 de diciembre
de 2.001.
En su interior existe un retablo de estilo barroco de madera
tallada. También se puede apreciar un órgano de
la segunda mitad del siglo XVIII, construido probablemente por
Thomas Sánchez en 1781, fecha que aparece en dos inscripciones
hechas en el propio instrumento. Está situado en un balcón
lateral del coro. La caja es de estilo neoclásico rural.
Su estética sonora es la propia del órgano barroco.
Se inició su restauración en 1.987 y aunque estaba
muy deteriorado, se puede decir que el 85% pertenece al instrumento
original.
Tras
esta actuación ha sido posible la organización de
numerosos conciertos de órgano, contando con músicos
de talla internacional.
Próxima al poblacín está la ermitade Santa Ana, del siglo XVIII y estilo noeclásico,
con una nave cubierta con bóveda de lunetos, y decorada
con pilastras de capiteles jónicos con guirnaldas.
Por otra parte, en La Alfranca se encuentra un conjunto monumental
del siglo XVIII formado por varios edfificios de interés,
destacando el Palacio de La Alfranca y el Convento de San Vicente
de Paul.
El Palacio de La Alfranca era la residencia de verano
de los condes de Palafox, contando con tres plantas. De ellas,
la segunda presenta vanos moldurados en piedra de peana y remate.
La portada de acceso es un cuerpo resaltado sostenido, sobre la
que va una terraza. Las caballerizas tienen dos plantas con óculos
ovalados; es obra barroca del siglo XVIII y se reformó
posteriormente, afectando a la parte posterior.
El Convento de San Vicente de Paúl es del siglo
XIX, en ladrillo. La iglesia tiene una nave y la fachada presenta
dos gruesos torreones octogonales en los lados; está parcialmente
en ruinas.
VILLAFRANCA DE EBRO
Esta
villa de calles rectas y arboladas y con abundantes casas
que datan de los siglos XV y XVII, cuenta con un monumento
de principal relevancia en la arquitectura barroca aragonesa.
Se trata del conjunto integrado por Palacio e Iglesia
(declarado monumento nacional), construido entre 1675 y 1703
por Juan Miguel lñiguez Eraso, primer marqués
de Villafranca.
El palacio cuenta con logia de vanos con arcos de medio
punto y balcones con rejería. La iglesia parroquial
de San Miguel Arcángel era la antigua capilla del
palacio y estaba unida a éste por una tribuna, hoy
arruinada. Es una obra de ladrillo de finales del siglo
XVII y tiene planta de cruz griega con esquinas achaflanadas,
cubierta con una cúpula. Aparece un triforio sobre
unas pequeñas capillas laterales. El acceso se hace
bajo un arco de medio punto flanqueado por pilastras que
sostienen un frontón jónico. En los extremos
aparecen dos torres gemelas cuadradas, rematadas por un
cuerpo octogonal.